Cuando era pequeño, recuerdo que cogía los altavoces de el tocadiscos antiguo y me los ponía en las orejas.

Escuchaba a Pink Floyd. Música de la época... pop, rock...

Escuchar la música  como droga, me trasportaba a sitios inimaginables.

 

Pronto entraba mi padre, me veía tumbado en el suelo con los altavoces pegados a la oreja  y se reía irónicamente. Esas cosas pueden cambiar tu vida pero yo, en cambio, seguía y seguía y siempre me encantó imaginar a través de la música. Ahora creo que los vídeo-clips rompen esa magia.

 

Mi forma de trabajar es de oído (ahora estoy intentando estudiar música ó al menos comprender la). Preparo mediante recursos informáticos, unas bases (Bajo, piano, batería...) y técnicamente los transformo en un backintrack , es decir, una base sonora sobre la que improvisar.

Cuando ésta me gusta, y siguiendo un sentimiento, una motivación en un día concreto, le doy al play y me pongo a grabar la improvisación.

Si ésta me gusta, la dejo tal cual, pero no la arreglo,  y la subo a la web con su nombre, fecha, Etc.

Ahora  mi pretensión es componer y seguir haciendo lo que hacía. Llevo sin hacerlo unos años y por eso hay una gran laguna en el tiempo. Con lo que voy aprendiendo quisiera seguir improvisando y componer algo más trabajado, no improvisado, arreglado, estudiado...

Quizá no sea capaz de tocar dos veces lo mismo, pero es lo que más me llena . Pureza directa, para bien o para mal. A mis sesenta y un años no puedo pretender más.

   Sueña, no mires la música, los sonidos.

No la sustituyas por videoclics.     Escúcha la.

Déjate Llevar..